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Así era León

Primera parte

Lic. Carlos Arturo Navarro Valtierra

León fue villa desde su fundación realizada el 20 de enero de 1576, hasta que el congreso del estado de Guanajuato el 2 de junio de 1830, le dio el título de ciudad dedicandola a la memoria de los hermanos Aldama, ésto último seguramente por el sentido celo de los leoneses hacía estos héroes patrios, pero además, porque siempre se creyó, equivocadamente, que los Aldama fueron originarios de este lugar con desconocimiento de sus nacimientos auténticos ocurridos en San Miguel el Grande.


El nuevo y merecido título pronto adquirió lustre, porque los leoneses se esforzaron más para lograr acciones que mejoraran su desarrollo económico, educativo y cultural.


Desde entonces fue notorio el auge alcanzado por la industria textil y por la talabartería, fortalecido por las ya tradicionales ocupaciones zapatera y curtidora.


El templo del Oratorio fue construido en 1830. El padre Ignacio Aguado verdadero apóstol de la educación superior, fundó colegios como el de San Francisco de Sales establecido desde 1840 y el de la Madre Santísima de la Luz fundado en 1844.


Con el nuevo espiritu se lograron las nuevas construcciones de importancia como la de la "Calzada" primeramente y después su puente en 1849.


Otras edificaciones que dieron orgullo a los leoneses fueron la construcción del convento y colegio de los Padres Paulinos que, con adaptaciones, se transformó en Palacio Municipal estrenado como tal desde 1869. También se contó con nuevos mercados para satisfacer el crecimiento de la población, primero el Mercado Hidalgo desde 1866, mejor conocido como "El Parián", después el Mercado Aldama llamado de "La Soledad", inaugurado el 16 de septiembre de 1883.


La obra anhelada por los leoneses el Teatro Doblado, se concluyó en 1880. Igualmente cabe resaltar una de las joyas arquitectónicas, La Catedral, consagrada aún sin terminar por el primer obispo Díez de Sollano y Dávalos el 16 de marzo de 1866, para darle casa definitiva a la Santísima Virgen de la Luz patrona de los leoneses.


La prosperidad alcanzada durante esos años dio a León la categoría de segunda ciudad de la República dado su alto índice demográfico. Sin embargo, no faltaron desgracias y catástrofes que atentarón contra la vida, seguridad, bienestar y patrimonio de los leoneses, como lo fueron dos terribles inundaciones. La acontecida en 1865 que destruyó alrededor de 800 casas y afectó a numerosos habitantes de aquella población de poco más de 100,000 habitantes. Peor aún en resultados, la inundación del 18 de junio de 1888, que arrasó 117 manzanas con 2,232 casas y en la que hubo numerosas victimas sepultadas en los escombros. Consecuencia de lo anterior, más de 5,000 familias en la miseria, emigración de miles de habitantes y la destrucción de una ciudad que volvió a levantarse gracias al vigoroso espiritu de trabajo que desde siempre ha caracterizado a los leoneses.


El ánimo siguió adelante pese a las nuevas desgracias como epidemias de tifo y escarlantina, la primera en 1892 y la segunda en 1908.


En 1883 se construye el Parque Manuel González - antiguo Paseo del Ojo de Agua - y en la actualidad Parque Hidalgo, un nuevo espacio saludable para los leoneses.


El progreso siguió su curso. A instancias del obispo Don Tomás Barón y Morales se contó con el bello Puente del Coecillo a partir de 1889. Fue inaugurado en 1896 nuestro Arco de la Calzada dedicado a los héroes patrios y el que vendría a darle a León el primer símbolo de su identidad. En 1899 se iniciaron los trabajos de la Cárcel, que aunque adaptada en su interior, luciría como nueva construcción hacía la calle con un espléndido frontispicio, a partir de su inauguración en 1902.


Cerró el siglo XIX con una ciudad pujante e industrial y por sus frecuentes exposiciones, exitosa en el comercio, como resultado del buen acceso a las vías de comunicación, al uso de transportes como el ferocarril que conectaba a León con las grandes ciudades, entre ellas México, Guadalajara y Ciudad Juárez. De alto beneficio local fue el servicio del tranvía que con varias líneas se hizo indispensable para la población leonesa. Por último, cabe mencionar a León como la primera ciudad de México con planta eléctrica, la que utilizó en la fábrica de textiles "La Americana" desde 1879.


La primera década del siglo XX fue propicia para el desarrollo cultural. En 1901 se funda el Círculo Leones Mutualista y con el antiguo colegio del estado, hoy preparatoria, formaron una mancuerna en la promoción y difusión de nuestra cultura.


En 1908 la ciudad contaba con 63 mil 265 habitantes, las casas en su mayoría eran de un solo piso. Entonces se contaba con 5 hoteles, 22 mesones, 2 hospitales, 2 asilos, 5 colegios de internado, dos cuarteles, una cárcel de hombres y otra de mujeres. Aparte tenía 19 congregaciones con más de 4 mil habitantes y las haciendas y ranchos en su conjunto sumaban más de 25 mil.


Estalló la revolución mexicana y la ciudad sufrió la presencia de Cándido Navarro el 3 de junio de 1911, el lastimoso saqueo de Orozco el 1o de agosto de 1914 y desde ese mismo año la ocupación villista, que al año siguiente considerara a León como Capital del Estado, utilizando la Casa de las Monas como sede de sus autoridades.


Durante la revolución, nuestro municipio fue esceneario principal de la guerra entre los caudillos Francisco Villa y Álvaro Obregón, por cierto este último, después de las batallas de Celaya, sufrió la pérdida de un brazo en la batalla de la Hacienda de Santa Ana del Conde, perteneciente a León, y sus generales, lejos de abatirse, lograron vencer nuevamente al ejército villista y acabar prácticamente con el villismo.


En efecto, durante la lucha revolucionaria, León experimentó una amarga etapa de la que vio interrumpida su tranquilidad y progreso, los años 15 y 16 fueron desesperantes por la situación económica que acentuó el hambre entre los leoneses. Pobladores de la clase alta y media que no resistieron los percances, mejor emigraron a otras ciudades como la capital en busca de nuevas perspectivas, mientras en León se experimentaba la inmigración de campesinos y el arribo de alteños buscadores de mejores oportunidades.


En 1926, León fue víctima de otra inundación con terribles resultados y el brote de otra epidemia.


Para el año 1935, León contaba con 90 mil habitantes que requirieron de nuevos centros educativos, pues desde el conflicto religioso desaparecieron numerosos colegios particulares, resultando insuficientes los existentes. Cabe destacar que en 1937, comenzaron los trabajos para la construcción de la Escuela Prevocacional a instancias del leones Ignacio García Téllez que con su apoyo permitió a los leoneses obtener carreras cortas de nivel medio.


La década de los cuarentas, significó en León una etapa de grandes contrastes, de rupturas sociales, de transformaciones urbanísticas, de nuevos enfoques en el comercio y en la industria y del nacimiento de una generación que como consecuencia de la 2a Guerra Mundial, al paso de algunos años abandonó esquemas tradicionales principalmente los de la relación familiar de padres e hijos que se repetían desde los bisabuelos, como resultado apareció en los sesentas, una juventud más libre y comunicadora que sin temor alguno, pero sin perder el respeto, se habló de tú con el padre, cuestiona la temática sexual rompiendo tabúes. Aumentó cuantitativamente la clase estudiantil de enseñanza media y superior, hombres pero también las mujeres, acudieron a los centros de enseñanza contra antiguos criterios mal aplicados en la educación femenina. Una nueva generación, mejor preparada que afanosamente buscó el desarrollo moderno y eficiente en la industria y comercio leones.


Los hechos lamentables del 2 de enero de 1946 que un escritor denominó "La Batalla de León por el municipio libre", también debieron impactar fuertemente tanto a los niños como jóvenes de ese entonces, la masacre acontecida en la Plaza de la Constitución con numerosas víctimas y la lucha de un pueblo contra una elección que consideró ilegitima, martilla el inconciente de los futuros ciudadanos en el ejercicio de sus derechos cívicos.


La cuarta década del siglo XX, también se caracterizó por un importante crecimiento demográfico, según datos de los censos, en 1940 León contaba con 141,720 habitantes y para 1950 la población total llegó a 209,870.


Aparte de los efectos de la segunda guerra mundial y de los trágicos sucesos del 46, pocos fueron los hechos inmediatos sobresalientes que precedieron al nacimiento de "El Sol de León".


Las principales industrias de la ciudad continuaban siendo la zapatería y la curtiduría, con alto empuje por las ventas realizadas a los estados unidos durante el tiempo de la guerra, mientras que la industria textil seguía su decadencia, sobre todo la de los rebozos por la disminución del uso de esta prenda, aunque todavía proliferaban los talleres generalmente domésticos que fabricaban piezas de vestir como pantalones de pechera y overol, calcetines, etc. Entre las pocas empresas fuertes destacaba "La Americana" que venía operando desde el siglo pasado, todo lo demás era artesanía como talabartería, cuchillería y diferentes herrajes, así como manufactura de sarapes que continuaban más por tradición que por demanda.


En la educación, el antiguo colegio del estado llamado ya "Escuela Secundaria y Preparatoria", continuaba siendo el principal difusor de cultura junto con las actividades de esta índole organizadas por el Circulo Leones Mutualista, igualmente desde 1941 se contaba con la escuela Diocesana de Música y desde el 26 de marzo de 1945, con la facultad de medicina dependiente de la Universidad de Guanajuato.


Entre las escuelas particulares por su calidad, el Instituto Lux desde 1941 así como el Instituto América y los tradicionales colegios de las profesoras Josefina Camarena, Jovita Medina y Urbina y algunas otras más de inmejorable calidad docente como la del Padre Lira y la del Profesor Solórzano.


En 1943, los leoneses se complacieron con la naciente Escuela Superior de Música, sus sentimientos se desbordaron tanto al brindar hospedaje a los refujiados Polacos en la colonia ubicada en Santa Rosa como también por el inicio de los trabajos del nuevo monumento a Cristo Rey en el cerro del cubilete.


1944 fue de esperanza y desesperación... por fin se iniciaron los trabajos de abastecimiento de agua y de pavimentación con la iniciativa del presidente municipal Dr. Salvador Muñoz Orozco, pero ahí terminó todo, quedó la ciudad con sus calles destrozadas, zanjas y montones de tierra por todas partes y el molesto polvo que se tuvo que soportar por mucho tiempo.


En 1945, por fin se tuvo una granja de recuperación para enfermos mentales la que vino a instalarse en San Pedro del Monte. En ese mismo año, otra industria fuerte vino a dar ocupación a nuestros obreros, Cementos Portland. Igualmente para alegría de los leoneses, el 20 de mayo de 1945, Cutberto Navarro inauguró la estación de radio XERW que llegó a reproducir los programas de la XEQ, radiofusora que vino a sumarse a la ZERZ aparecida desde el 8 de octubre de 1941 y la XEFM que funcionaba desde 1937. Surgió también la trizteza en ese año del 45 cuando comenzó a disolverse la colonia de los Polacos que se ganaron con amplitud el cariño de los leoneses y por ocurrir el incendio del Portal Bravo.


En 1946, el 2 de agosto, comienza a publicarse el periódico "El Sol de León" con sus talleres ubicados en la calle Díaz Mirón casi esquina con Pino Suárez para cambiarlos poco tiempo después a un local de enfrente, en la esquina nororiente de las mencionadas avenidas.


En el último mes de ese año se inauguró el cine coliseo y principia la construcción del edificio más alto, el del hotel León concluido en 1948.


El 27 de octubre de 1946, el Dr. Manuel Martín del Campo, es consagrado obispo coadjutor del Dr. Emeterio Valverde y Téllez con derecho a sucesión automática.


Proximamente la segunda parte...

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